05.05.08

Toros y mitomanías culturalistas

Publicado en General tagged , , a 12:16 pm por ascanio

Estamos ante el dilema eterno desde hace unos 30 años en España: Toros, ¿sí o no?

El artículo que os propongo a continuación es curioso, no tanto por lo que aporta al tema (nada) como por el sesgo del enfoque de Manuel Vicent. Los ídolos son mitos porque encuentro en ellos ideas y actitudes con las que me identifico o ¿nuestros mitos deben pensar como nosotros para que no nos decepcionen? Además está el componente culturalista, que en este caso es verdaderamente ridículo.

Y tú, ¿qué piensas?

Más toros

Muchos admiradores de Joaquín Sabina y de Joan Manuel Serrat quedaron pasmados al verlos una tarde sentados en una barrera de la plaza de toros de Barcelona durante una corrida. En esta vida hay cosas que no encajan por muchas vueltas que les des. Uno puede imaginar a Serrat aplaudiendo a Pau Gasol o a Rafa Nadal y oír a continuación Paraules d’amor sin que se te rompa ningún esquema. Pero la profunda sensibilidad de esa canción está a mil años luz de un puyazo que hace correr la sangre del toro hasta la pezuña. A Serrat se le puede perdonar esta caída, dado el amor que se le tiene, siempre que sea por una vez y no más. Tampoco Sabina tiene el diseño taurino necesario para hacernos creer que le gusta más el toro en la plaza que en el estofado. Las corridas se dan a pleno sol y con moscas; en cambio, el enorme talento de Sabina es urbano y nocturno. Sus admiradores le verían mejor de madrugada acodado en la barra de un bar frente a una copa, con un cigarrillo en los labios; nunca con gafas negras, un puro en la boca y los antebrazos en la maroma del callejón. ¿Pero, qué diablos hacían estos dos pájaros en una corrida? A esa hora Sabina debería estar durmiendo, como siempre, para tener la noche fresca a su antojo, y Serrat en aquel momento, tal vez, se rascaba mucho porque le picaba todo. La estética de este país está cada día más alejada de esa fiesta. No creo que un torero pueda ser ya un héroe para un español moderno. Pese a la marea de puyazos, mugidos, estocadas, sangre y descabellos que se nos viene encima, ese mundo pertenece al pasado. La inmensa mayoría de los jóvenes españoles, aunque no sean deportistas, prefiere mil veces un enceste de Gasol que ver a un toro vomitando sangre o les emociona más un revés fulgurante de Nadal que contemplar cómo el torero levanta del rabo a la res caída en la arena. Una amiga argentina me llamó muy acongojada por teléfono para decirme que, haciendo zapping, había visto por un canal internacional a Serrat y a Sabina en una corrida de toros aplaudiendo. Le juré por mi honor que no eran ellos. Al final conseguí que se calmara. Después de insistir mucho la convencí de que había sido una pesadilla.

04.08.08

El móvil

Publicado en General a 7:29 pm por ascanio

¿Qué hacer?

JUAN JOSÉ MILLÁS 04/04/2008

Estábamos aún en trance de resolver qué destino dar a los zapatos del difunto, a sus trajes, a sus corbatas, a su reloj, a sus cinturones y a su máquina de afeitar, cuando apareció en un bolsillo de la chaqueta, al amortajarle, este trasto, el móvil, con la agenda del finado, con sus mensajes de entrada y de salida, con sus borradores, con su relación de llamadas (la mayoría, perdidas), su calendario, su álbum de fotografías personal, sus correos electrónicos, su despertador, sus archivos, sus ajustes, su navegador… Dios mío, si parece una sucursal del fallecido, una dependencia de sus intereses, una delegación de su existencia. Parece, más que un aparato, un órgano extrañamente vivo todavía del desaparecido. Aunque extinto, continúa viviendo en su móvil, en donde no dejan de entrar mensajes de amantes o clientes o amigos que aún no han recibido la noticia.

¿Qué hacer con ese móvil que palpita en nuestras manos como un corazón recién arrancado de su pecho? ¿Sería lícito revisar sus mensajes, atender sus llamadas, contestar sus correos? ¿Deberíamos dejarlo fallecer poco a poco, de modo que su final coincidiera con el agotamiento de la batería, o sería mejor arrancársela de golpe, como el que retuerce el gaznate a una gallina? ¿Lo damos de baja ya o esperamos un poco, por si entrara una llamada importante? ¿Lo enterramos en el jardín, como el que entierra un miembro amputado, o se lo trasplantamos, como el que trasplanta un hígado, a uno de sus deudos? ¿Qué hacer con el móvil de un muerto cuando suena en medio de la noche, a los dos días de haberle dado sepultura? ¿Contestar la llamada, ignorarla, rechazarla? ¿Qué hacer después con nuestro insomnio? No habíamos sido capaces de resolver el problema de los zapatos (siete pares, algunos muy viejos), cuando viene el maldito móvil a complicarnos la existencia.

04.02.08

Ecología y economía

Publicado en General a 7:58 am por ascanio

El tonto aquel

DAVID MIZUKUBO TARIFA - Madrid – 25/03/2008

Yo soy el tonto aquel con tres cubos de basura en su diminuta cocina para reciclar el vidrio,el papel y el PVC. Yo soy el tonto que utiliza las hojas de papel por las dos caras. Yo soy el tonto que cierra el grifo mientras enjabona los platos. Y el que ha pasado a ducharse en vez de bañarse. Yo soy el tonto que ha amansado su forma de conducir para reducir su consumo. El tonto del transporte público. El que ha cambiado el coche por el carrito para ir a la compra. Incluso el que va en bicicleta al trabajo. Yo soy el tonto que antes de irse a la cama desenchufa televisiones, ordenadores y cualquier electrodoméstico que tenga encendido un piloto de luz.

Y créame que lo llevo bien, aunque sólo sea por lo que ha bajado mi factura de la luz. Pero puede que por ser tan tonto no entienda que mi empresa de gas haya comenzado una acción de marketing en la que anima a aumentar el consumo para, así, poder acumular puntos canjeables por regalos.

Y precisamente son a este tipo de empresas a las que pido que, ya que su lucro es inversamente proporcional a mi salud, la de mi familia y la de este planeta sentenciado, al menos tengan el buen gusto de volverse a poner sus máscaras de empresas concienciadas con el medio ambiente, y sigan con ese carnaval de anuncios de postal con el que nos bombardea el eco-marketing a diario.

01.16.08

La hora de las mujeres

Publicado en Actualidad, General a 8:45 am por ascanio

Tiempos peligrosos para las mujeres

La denuncia por prácticas de aborto ilegal nos devuelve a tiempos oscuros en los que el Estado se etía en tu casa y escrutaba tus pensamientos, tus inclinaciones sexuales y afectivas y obligaba a las mujeres, bajo sanción penal, a una maternidad no querida.

Tras estos años de avances democráticos, la gravedad de esta persecución penal pone a la luz dos cuestiones preocupantes: por un lado la beligerancia de la Iglesia en el tema del aborto y la obsolescencia de la ley del aborto de 1985. Y también, la tibia respuesta de los sectores progresistas y el feminismo.

En primer lugar, la situación personal de las 25 mujeres citadas constituye por sí misma un hecho de la máxima gravedad, además de poner de manifiesto que la amenaza se cierne sobre todas las mujeres que han acudido o que puedan acudir en un futuro a estas clínicas.

Lo primero y más urgente es mostrar nuestro apoyo y solidaridad con las afectadas. Y reclamar a los partidos progresistas y a este Gobierno una solución a este conflicto y no posponerlo a futuros debates. Una apuesta inequívoca por la dignidad y la igualdad de las mujeres exige que la regulación del aborto opte por el sistema de plazos, pues asegura un ámbito a la libre e íntima decisión de la mujer, al resguardo de intromisiones de los poderes del Estado.

La ley del aborto de 1985 resultaba ya timorata para las reivindicaciones del feminismo del momento; esta regulación no sólo es inadecuada e insuficiente, sino que deja abierta una vía para que sectores integristas religiosos (o maridos, compañeros desairados) puedan mantener en jaque a las mujeres.

El sistema de indicaciones seguido sitúa a las mujeres en una posición de falta de autonomía y de clara inferioridad, no compatible con el principio de dignidad, pues la decisión sobre su maternidad queda totalmente fuera de su ámbito exclusivo de decisión. Este mecanismo de reconocimiento de la superioridad moral de los otros, y por tanto de la aceptación del mal comportamiento, guarda muchas similitudes con los procesos de caza de brujas que no corresponde con una sociedad de hombres y mujeres libres.

Dolores Cid. 16-01-2008
Bueno. Ya habéis leido una de las visiones que encarna este problema. Ahí va la otra cara de la polémica. Comparadlas. Sacad vuestras propias conclusiones. Quién es más claro, quién más respetuoso, quién ofrece razones más eficaces (si es que los son en cualquiera de los casos), quién os parece menos demagogo. Hablamos de ello el miércoles.

Pocas y viejas

Pocas y viejas

En la figura retórica denominada reticencia o aposiopesis, dejamos incompleta una frase dando, sin embargo, a entender lo que se calla. Josep Miró i Ard_vol, presidente de E-Cristians, acaba de hacer uso de esta figura al referirse a las asistentes a las recientes concentraciones proabortistas como «pocas y viejas», que es como referirse a las participantes en un certamen de Miss Universo como «muchas y jóvenes», escamoteando el epíteto de macizas, que las califica más certeramente. Uno contempla las fotos de estas concentraciones y es como si lo sumergieran de repente en un tanque de bromuro. No negaremos, sin embargo, que tales fotos poseen una innegable fuerza persuasiva: tal vez las manifestantes no logren que nos adhiramos a sus proclamas abortistas; pero, desde luego, sus visajes y alaridos constituyen una exhortación eficacísima a la continencia y un anafrodisíaco infalible.

Los pintores de alegorías retrataban a la Fealdad solitaria y decrépita. Así, al describir como «pocas y viejas» a las proabortistas, Miró i Ard_vol traza un retrato alegórico que nos obliga a meditar sobre la fealdad moral de las tesis que defienden, pues de la otra ya dejan constancia las fotografías. ¿Qué reclaman estas proabortistas? Aparentemente, la «libre elección» de la mujer; pero esto es, precisamente, lo que reclamamos quienes somos contrarios al aborto. Queremos, en efecto, que las mujeres tengan de verdad la posibilidad de elegir con libertad verdadera, sin ser arrolladas por circunstancias hostiles o por ideologías funestas que consideran la maternidad un oprobio; queremos que el estado de necesidad no empuje a abortar a las mujeres; queremos que sean atendidas en su tribulación y sostenidas con ayudas y asistencias concretas, para que la vida que se gesta en sus vientres no se convierta en una carga.

No es, pues, una elección no coaccionada lo que se reclama en estas concentraciones, sino un presunto «derecho» a disponer de otras vidas, considerando que el feto es una especie de tumor en el vientre de la mujer. Se trata de la misma idea que guiaba a los adoradores de Moloch, el dios demoníaco de los cartagineses, cuyo apetito trataban de saciar arrojando a sus hijos a un horno. La misma idea que el Marqués de Sade -verdadero inspirador de la ideología abortista, según nos recuerda Antonio Socci en su vibrante ensayo El genocidio censurado- expone descarnadamente a través de uno de sus personajes en La filosofía en el tocador: «Somos siempre las dueñas de lo que llevamos en el seno, y no hacemos más mal destruyendo esta especie de materia que purgándonos de otra con medicamentos cuando tenemos necesidad. (…) Los imbéciles que creían en Dios (…) debieron seguramente considerar un delito capital la destrucción de esta pequeña criatura, porque, según ellos, en ese momento ella no pertenecía ya a los hombres. Pero desde que las luces de la filosofía disiparon todas esas imposturas, desde que la quimera divina ha sido puesta a nuestros pies, desde que, mejor instruidos sobre las leyes y los secretos de la física, hemos desarrollado el principio de la generación y comprendido que ese proceso natural no ofrece a nuestros ojos nada más extraño que la germinación de un grano de trigo (…), hemos comprendido que una criatura más o menos sobre la tierra no comporta una gran diferencia y que nosotros nos convertimos, en una palabra, en dueños de ese trozo de carne, por animado que esté, no de forma distinta a como lo somos de las uñas que cortamos de nuestros dedos, de las excrecencias de carne que extirpamos de nuestro cuerpo o de los productos de la digestión que evacuamos de nuestras vísceras. (…) Hace falta ser imbéciles para encontrar el mal en una acción tan indiferente».

Esta «acción tan indiferente» es lo que se defiende en esas concentraciones: el aborto como purga laxante y salutífera. Pero este grado de indiferencia sádica no sería inteligible si no hubiese detrás un culto demoníaco a Moloch que aspira a destruir lo que en el hombre hay de intrínsecamente humano. No sé si los adoradores de Moloch son pocos y viejos; pero los anima, desde luego, una arrebatada fealdad moral. Y contra la fealdad de Cartago acaban triunfando siempre las águilas de Roma, cuando ya parece que la batalla está perdida.

Juan Manuel de Prada

10.31.07

La Ley de la memoria histórica

Publicado en Actualidad, Debate, General, Política a 5:05 pm por ascanio

Otro tema de candente actualidad. Hoy mismo ha sido aprobada en el Congreso de los Diputados y remitida al Senado para su tramitación definitiva la Ley orgánica para la recuperación de la memoria histórica.

Pero ya ‘colea’, y desde hace tiempo se vienen produciendo manifestaciones más o menos veladas a favor y en contra. Desde los que defienden que no es bueno reabrir viejas heridas, hasta los que la sienten como una provocación, pasando por los que piensan que no es necesaria porque se podría conseguir lo mismo de otra forma (¿por decreto?). Yo me cuento entre estos últimos: pienso que una ley orgánica no puede ser tan coyuntural como ésta, y que si se trata de devolver a todos los españoles, muertos y vivos, su dignidad, esto debería poder hacerse por decreto y nadie tendría siquiera la oportunidad de cuestionar algo tan obvio en un sistema democrático.

No obstante, aquí os dejo un artículo de opinión sobre este tema del recientemente galardonado con el premio Planeta, Juan José Millás. Opinad sobre el tema y sobre el enfoque que Millás usa en su texto: ¿Ejercicio de estilo, demagógico, tendencioso, cínico, lúcido? Tuya es la palabra:

CINE ‘GORE’

Rajoy está empeñado en que seamos españoles al modo en que Arzalluz u Otegi son vascos. Lo grave del vídeo con el que el jefe de la oposición se ha convertido en la estrella de YouTube no es que trate de imitar al Rey en su mensaje de Navidad, sino que evoca a Carlos Arias Navarro en otra producción audiovisual de gran éxito también en la historia de este país. No hay más que comparar el tono de ambos y medir la cantidad de toxinas que despiden por fotograma para advertir lo que decimos. Pero, si a alguien le queda alguna duda, que proyecte sobre una sábana las imágenes superpuestas de los dos ayatolás: la sábana deviene, a los 30 segundos, en un sudario. Cine gore, en fin, de una eficacia acojonante.

No es raro que todo esto coincida en el tiempo con la resistencia de los dirigentes del PP al intento de honrar la memoria de las víctimas del franquismo. Donde aseguran que esa ley hurga en heridas antiguas, conviene escuchar que no se les provoque. Conocemos muy bien la clase de patriotismo de los que se niegan a reprobar las dictaduras y sabemos que entre nosotros sólo se grita viva España para liquidar a algún español que se resiste a ser español español a la manera en que otros se niegan a ser vascos vascos. Fusilar españoles en nombre de España es un rasgo de humor muy nuestro. Ahí tienen a los obispos ordenando que se rece por el Rey mientras le aplican la picana en los medios de comunicación de su propiedad.

Las costumbres, por bárbaras que sean, resultan muy difíciles de abolir. Todo esto de lo que hablamos está muy en la tradición de la Iglesia y del patriotismo con halitosis. Torquemada pronunciaba una jaculatoria cada vez que apretaba la tuerca del potro en el que agonizaba un pobre infeliz partidario de la doble circulación de la sangre. Destrozaba fríamente su cuerpo al tiempo que rezaba por su alma sin advertir en ello contradicción alguna (Rouco, seguramente, no entiende de qué se queja el Rey). Ahora mismo acaban de condenar a cadena perpetua en Argentina a un cura que torturaba a los detenidos sin dejar de pedir por su salvación. Quiere decirse que el vídeo de Rajoy, como las humoradas de los obispos, nos harían gracia si no tuviéramos memoria (histórica).

Juan José Millás

El país, 12/10/2007

10.10.07

Para empezar

Publicado en Actualidad, General a 9:31 pm por ascanio

Parecíais tener muchas cosas que decir a cuenta de este tema cuando ha surgido en clase. Pues bien, no quiero coartar vuestra libertad ni condicionar vuestras opiniones, por eso no os propongo un texto de opinión (una firma) sino un fragmento de un editorial del diario El país. Como sabéis, el editorial es un texto con el que se hace explícito el posicionamiento ideológico de la dirección de ese diario. Aquí hay algunas sugerencias que pondrán luz en un tema muy, muy escabroso y difícil de tratar:

EDITORIAL

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El llamado violador del Vall d’Hebron salió el pasado sábado de la cárcel, tras haber cumplido 16 de los 311 años de condena impuesta en su momento por varios delitos de violación, de acuerdo con el Código Penal de 1973, que contemplaba el beneficio penitenciario hoy desaparecido de redención de penas por el trabajo. La excarcelación de este violador reincidente, que no está rehabilitado, según ha confesado, ha suscitado la natural preocupación y ha abierto un debate no sólo social, sino jurídico y médico, sobre las medidas que cabría tomar para controlar el riesgo que supone.

Nadie discute que la sociedad tiene derecho a adoptar medidas que prevengan en lo posible el peligro que representa un violador no rehabilitado en la calle. El problema reside en determinar, primero, el tipo de medidas, y, después, calibrar su eficacia sin interferir en la libertad, tanto personal como ambulatoria, de que goza todo ciudadano que ha cumplido su deuda con la justicia. En el caso del violador del Vall d’Hebron no está claro todavía que la haya cumplido si la fiscalía consigue que se le aplique la llamada doctrina Parot por la que el Tribunal Supremo estableció, en contra de su criterio tradicional, que la redención de penas por el trabajo se efectúe a partir de la totalidad de la condena y no del máximo legal de 30 años previsto en el Código de 1973. La Audiencia de Barcelona ha entendido, en primera instancia, que esa doctrina no es aplicable a penados no terroristas. Pero a pesar del oportunismo jurídico que late en ese cambio doctrinal del Supremo, debido sin duda a una presión sin precedentes en contra de la excarcelación de asesinos etarras múltiples, el cambio no hace distinción de delitos y afecta a todos los penados que cumplan condena según el Código Penal de 1973.

La cuestión de fondo es qué hacer con éste y con otros violadores patológicos una vez han cumplido condena, salvo que se reclame para ellos no ya la cadena perpetua, que tiene un término, sino la prisión de por vida. Pero entre esta medida aberrante e inconstitucional, que supondría una especie de condena a muerte en vida, y la puesta en libertad sin más, existen posibilidades de actuación tanto en el terreno policial como en el médico-sanitario, sin olvidar el judicial. Unas medidas que deben adoptarse con discreción, prudencia y determinación, evitando presentar alguna de ellas como la panacea; tal es el caso de la castración química. Esta medida adquirió notoriedad hace una docena de años a raíz del caso de un condenado en EE UU que solicitó la comutación de condena a cambio de su castración. Así se hizo, pero meses después violó con un palo a una mujer, asesinándola. A veces, el remedio suele ser peor que la enfermedad.