10.31.07

La Ley de la memoria histórica

Publicado en Actualidad, Debate, General, Política a 5:05 pm por ascanio

Otro tema de candente actualidad. Hoy mismo ha sido aprobada en el Congreso de los Diputados y remitida al Senado para su tramitación definitiva la Ley orgánica para la recuperación de la memoria histórica.

Pero ya ‘colea’, y desde hace tiempo se vienen produciendo manifestaciones más o menos veladas a favor y en contra. Desde los que defienden que no es bueno reabrir viejas heridas, hasta los que la sienten como una provocación, pasando por los que piensan que no es necesaria porque se podría conseguir lo mismo de otra forma (¿por decreto?). Yo me cuento entre estos últimos: pienso que una ley orgánica no puede ser tan coyuntural como ésta, y que si se trata de devolver a todos los españoles, muertos y vivos, su dignidad, esto debería poder hacerse por decreto y nadie tendría siquiera la oportunidad de cuestionar algo tan obvio en un sistema democrático.

No obstante, aquí os dejo un artículo de opinión sobre este tema del recientemente galardonado con el premio Planeta, Juan José Millás. Opinad sobre el tema y sobre el enfoque que Millás usa en su texto: ¿Ejercicio de estilo, demagógico, tendencioso, cínico, lúcido? Tuya es la palabra:

CINE ‘GORE’

Rajoy está empeñado en que seamos españoles al modo en que Arzalluz u Otegi son vascos. Lo grave del vídeo con el que el jefe de la oposición se ha convertido en la estrella de YouTube no es que trate de imitar al Rey en su mensaje de Navidad, sino que evoca a Carlos Arias Navarro en otra producción audiovisual de gran éxito también en la historia de este país. No hay más que comparar el tono de ambos y medir la cantidad de toxinas que despiden por fotograma para advertir lo que decimos. Pero, si a alguien le queda alguna duda, que proyecte sobre una sábana las imágenes superpuestas de los dos ayatolás: la sábana deviene, a los 30 segundos, en un sudario. Cine gore, en fin, de una eficacia acojonante.

No es raro que todo esto coincida en el tiempo con la resistencia de los dirigentes del PP al intento de honrar la memoria de las víctimas del franquismo. Donde aseguran que esa ley hurga en heridas antiguas, conviene escuchar que no se les provoque. Conocemos muy bien la clase de patriotismo de los que se niegan a reprobar las dictaduras y sabemos que entre nosotros sólo se grita viva España para liquidar a algún español que se resiste a ser español español a la manera en que otros se niegan a ser vascos vascos. Fusilar españoles en nombre de España es un rasgo de humor muy nuestro. Ahí tienen a los obispos ordenando que se rece por el Rey mientras le aplican la picana en los medios de comunicación de su propiedad.

Las costumbres, por bárbaras que sean, resultan muy difíciles de abolir. Todo esto de lo que hablamos está muy en la tradición de la Iglesia y del patriotismo con halitosis. Torquemada pronunciaba una jaculatoria cada vez que apretaba la tuerca del potro en el que agonizaba un pobre infeliz partidario de la doble circulación de la sangre. Destrozaba fríamente su cuerpo al tiempo que rezaba por su alma sin advertir en ello contradicción alguna (Rouco, seguramente, no entiende de qué se queja el Rey). Ahora mismo acaban de condenar a cadena perpetua en Argentina a un cura que torturaba a los detenidos sin dejar de pedir por su salvación. Quiere decirse que el vídeo de Rajoy, como las humoradas de los obispos, nos harían gracia si no tuviéramos memoria (histórica).

Juan José Millás

El país, 12/10/2007

10.10.07

Para empezar

Publicado en Actualidad, General a 9:31 pm por ascanio

Parecíais tener muchas cosas que decir a cuenta de este tema cuando ha surgido en clase. Pues bien, no quiero coartar vuestra libertad ni condicionar vuestras opiniones, por eso no os propongo un texto de opinión (una firma) sino un fragmento de un editorial del diario El país. Como sabéis, el editorial es un texto con el que se hace explícito el posicionamiento ideológico de la dirección de ese diario. Aquí hay algunas sugerencias que pondrán luz en un tema muy, muy escabroso y difícil de tratar:

EDITORIAL

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El llamado violador del Vall d’Hebron salió el pasado sábado de la cárcel, tras haber cumplido 16 de los 311 años de condena impuesta en su momento por varios delitos de violación, de acuerdo con el Código Penal de 1973, que contemplaba el beneficio penitenciario hoy desaparecido de redención de penas por el trabajo. La excarcelación de este violador reincidente, que no está rehabilitado, según ha confesado, ha suscitado la natural preocupación y ha abierto un debate no sólo social, sino jurídico y médico, sobre las medidas que cabría tomar para controlar el riesgo que supone.

Nadie discute que la sociedad tiene derecho a adoptar medidas que prevengan en lo posible el peligro que representa un violador no rehabilitado en la calle. El problema reside en determinar, primero, el tipo de medidas, y, después, calibrar su eficacia sin interferir en la libertad, tanto personal como ambulatoria, de que goza todo ciudadano que ha cumplido su deuda con la justicia. En el caso del violador del Vall d’Hebron no está claro todavía que la haya cumplido si la fiscalía consigue que se le aplique la llamada doctrina Parot por la que el Tribunal Supremo estableció, en contra de su criterio tradicional, que la redención de penas por el trabajo se efectúe a partir de la totalidad de la condena y no del máximo legal de 30 años previsto en el Código de 1973. La Audiencia de Barcelona ha entendido, en primera instancia, que esa doctrina no es aplicable a penados no terroristas. Pero a pesar del oportunismo jurídico que late en ese cambio doctrinal del Supremo, debido sin duda a una presión sin precedentes en contra de la excarcelación de asesinos etarras múltiples, el cambio no hace distinción de delitos y afecta a todos los penados que cumplan condena según el Código Penal de 1973.

La cuestión de fondo es qué hacer con éste y con otros violadores patológicos una vez han cumplido condena, salvo que se reclame para ellos no ya la cadena perpetua, que tiene un término, sino la prisión de por vida. Pero entre esta medida aberrante e inconstitucional, que supondría una especie de condena a muerte en vida, y la puesta en libertad sin más, existen posibilidades de actuación tanto en el terreno policial como en el médico-sanitario, sin olvidar el judicial. Unas medidas que deben adoptarse con discreción, prudencia y determinación, evitando presentar alguna de ellas como la panacea; tal es el caso de la castración química. Esta medida adquirió notoriedad hace una docena de años a raíz del caso de un condenado en EE UU que solicitó la comutación de condena a cambio de su castración. Así se hizo, pero meses después violó con un palo a una mujer, asesinándola. A veces, el remedio suele ser peor que la enfermedad.