01.16.08

La hora de las mujeres

Publicado en Actualidad, General a 8:45 am por ascanio

Tiempos peligrosos para las mujeres

La denuncia por prácticas de aborto ilegal nos devuelve a tiempos oscuros en los que el Estado se etía en tu casa y escrutaba tus pensamientos, tus inclinaciones sexuales y afectivas y obligaba a las mujeres, bajo sanción penal, a una maternidad no querida.

Tras estos años de avances democráticos, la gravedad de esta persecución penal pone a la luz dos cuestiones preocupantes: por un lado la beligerancia de la Iglesia en el tema del aborto y la obsolescencia de la ley del aborto de 1985. Y también, la tibia respuesta de los sectores progresistas y el feminismo.

En primer lugar, la situación personal de las 25 mujeres citadas constituye por sí misma un hecho de la máxima gravedad, además de poner de manifiesto que la amenaza se cierne sobre todas las mujeres que han acudido o que puedan acudir en un futuro a estas clínicas.

Lo primero y más urgente es mostrar nuestro apoyo y solidaridad con las afectadas. Y reclamar a los partidos progresistas y a este Gobierno una solución a este conflicto y no posponerlo a futuros debates. Una apuesta inequívoca por la dignidad y la igualdad de las mujeres exige que la regulación del aborto opte por el sistema de plazos, pues asegura un ámbito a la libre e íntima decisión de la mujer, al resguardo de intromisiones de los poderes del Estado.

La ley del aborto de 1985 resultaba ya timorata para las reivindicaciones del feminismo del momento; esta regulación no sólo es inadecuada e insuficiente, sino que deja abierta una vía para que sectores integristas religiosos (o maridos, compañeros desairados) puedan mantener en jaque a las mujeres.

El sistema de indicaciones seguido sitúa a las mujeres en una posición de falta de autonomía y de clara inferioridad, no compatible con el principio de dignidad, pues la decisión sobre su maternidad queda totalmente fuera de su ámbito exclusivo de decisión. Este mecanismo de reconocimiento de la superioridad moral de los otros, y por tanto de la aceptación del mal comportamiento, guarda muchas similitudes con los procesos de caza de brujas que no corresponde con una sociedad de hombres y mujeres libres.

Dolores Cid. 16-01-2008
Bueno. Ya habéis leido una de las visiones que encarna este problema. Ahí va la otra cara de la polémica. Comparadlas. Sacad vuestras propias conclusiones. Quién es más claro, quién más respetuoso, quién ofrece razones más eficaces (si es que los son en cualquiera de los casos), quién os parece menos demagogo. Hablamos de ello el miércoles.

Pocas y viejas

Pocas y viejas

En la figura retórica denominada reticencia o aposiopesis, dejamos incompleta una frase dando, sin embargo, a entender lo que se calla. Josep Miró i Ard_vol, presidente de E-Cristians, acaba de hacer uso de esta figura al referirse a las asistentes a las recientes concentraciones proabortistas como «pocas y viejas», que es como referirse a las participantes en un certamen de Miss Universo como «muchas y jóvenes», escamoteando el epíteto de macizas, que las califica más certeramente. Uno contempla las fotos de estas concentraciones y es como si lo sumergieran de repente en un tanque de bromuro. No negaremos, sin embargo, que tales fotos poseen una innegable fuerza persuasiva: tal vez las manifestantes no logren que nos adhiramos a sus proclamas abortistas; pero, desde luego, sus visajes y alaridos constituyen una exhortación eficacísima a la continencia y un anafrodisíaco infalible.

Los pintores de alegorías retrataban a la Fealdad solitaria y decrépita. Así, al describir como «pocas y viejas» a las proabortistas, Miró i Ard_vol traza un retrato alegórico que nos obliga a meditar sobre la fealdad moral de las tesis que defienden, pues de la otra ya dejan constancia las fotografías. ¿Qué reclaman estas proabortistas? Aparentemente, la «libre elección» de la mujer; pero esto es, precisamente, lo que reclamamos quienes somos contrarios al aborto. Queremos, en efecto, que las mujeres tengan de verdad la posibilidad de elegir con libertad verdadera, sin ser arrolladas por circunstancias hostiles o por ideologías funestas que consideran la maternidad un oprobio; queremos que el estado de necesidad no empuje a abortar a las mujeres; queremos que sean atendidas en su tribulación y sostenidas con ayudas y asistencias concretas, para que la vida que se gesta en sus vientres no se convierta en una carga.

No es, pues, una elección no coaccionada lo que se reclama en estas concentraciones, sino un presunto «derecho» a disponer de otras vidas, considerando que el feto es una especie de tumor en el vientre de la mujer. Se trata de la misma idea que guiaba a los adoradores de Moloch, el dios demoníaco de los cartagineses, cuyo apetito trataban de saciar arrojando a sus hijos a un horno. La misma idea que el Marqués de Sade -verdadero inspirador de la ideología abortista, según nos recuerda Antonio Socci en su vibrante ensayo El genocidio censurado- expone descarnadamente a través de uno de sus personajes en La filosofía en el tocador: «Somos siempre las dueñas de lo que llevamos en el seno, y no hacemos más mal destruyendo esta especie de materia que purgándonos de otra con medicamentos cuando tenemos necesidad. (…) Los imbéciles que creían en Dios (…) debieron seguramente considerar un delito capital la destrucción de esta pequeña criatura, porque, según ellos, en ese momento ella no pertenecía ya a los hombres. Pero desde que las luces de la filosofía disiparon todas esas imposturas, desde que la quimera divina ha sido puesta a nuestros pies, desde que, mejor instruidos sobre las leyes y los secretos de la física, hemos desarrollado el principio de la generación y comprendido que ese proceso natural no ofrece a nuestros ojos nada más extraño que la germinación de un grano de trigo (…), hemos comprendido que una criatura más o menos sobre la tierra no comporta una gran diferencia y que nosotros nos convertimos, en una palabra, en dueños de ese trozo de carne, por animado que esté, no de forma distinta a como lo somos de las uñas que cortamos de nuestros dedos, de las excrecencias de carne que extirpamos de nuestro cuerpo o de los productos de la digestión que evacuamos de nuestras vísceras. (…) Hace falta ser imbéciles para encontrar el mal en una acción tan indiferente».

Esta «acción tan indiferente» es lo que se defiende en esas concentraciones: el aborto como purga laxante y salutífera. Pero este grado de indiferencia sádica no sería inteligible si no hubiese detrás un culto demoníaco a Moloch que aspira a destruir lo que en el hombre hay de intrínsecamente humano. No sé si los adoradores de Moloch son pocos y viejos; pero los anima, desde luego, una arrebatada fealdad moral. Y contra la fealdad de Cartago acaban triunfando siempre las águilas de Roma, cuando ya parece que la batalla está perdida.

Juan Manuel de Prada

13 comentarios »

  1. matiasaurelioterueloller escribió,

    Comenzaré hablando sobre la ley del aborto de 1985. Según esta, no será punible el aborto practicado por un médico, o bajo su dirección, en centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado y con consentimiento expreso de la mujer embarazada, cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:
    1º: Que sea necesario para evitar un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada.
    2º: Que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito de violación.
    3º: Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas.
    Además de estas tres situaciones yo añadiría una cuarta, la de que toda mujer tenga derecho al aborto libre, por si se diese la circunstancia de que esta no quisiese tener al niño o a la niña. Pero si esto llegará a permitirse, sería más correcto que sólo pudiese abortar, aquella mujer que decidiera desde el principio que no quería tener al niño, es decir, durante las primeras semanas del embarazo. Puesto que no creo correcto que haya que obligar a cualquier mujer a una maternidad no querida.

  2. danielmartinezantequera escribió,

    Yo pienso que lo mejor es darle una solución a un problema que está ahí. Hay mujeres que por diversas circunstancias (económicas, sociales, psicológicas, ser víctima de una violación, etc.) no quieren tener el hijo del que están embarazadas. Esta decisión pienso que no la toman a la ligera, ya que para ellas tiene que ser muy doloroso, por eso creo que la instituciones públicas deben garantizar el acceso al aborto a estas mujeres en clínicas donde protejan su identidad.
    Además, para no llegar a esto, debería haber más información a los jóvenes sobre métodos anticonceptivos, la píldora del día después, etc., para no encontrarse con estas situaciones.
    Yo estoy de acuerdo que el aborto se pueda practicar en los tres primeros meses de gestación, ya que todavía no está formado el nuevo ser, con lo que ya no estoy tan de acuerdo es con la interrupción del embarazo a partir del cuarto mes, puesto que ya es un nuevo individuo.
    A mí me parece justo que sea la mujer la que decida sobre su maternidad o no, que no se la juzgue ni por la sociedad, ni por la iglesia, ni por nadie. Las instituciones públicas deben salvaguardar este derecho, pero sólo en los tres primeros meses de gestación.
    Este artículo es un poco extremista, quiere un aborto libre sin intromisiones. No me parece demagogo, expone sus ideas, no trata de embaucar ni convencer a nadie.

  3. Manuel Artés Segura escribió,

    El tema del aborto no es un tema surgido en nuestros días sino que data de la antigua roma que aunque no se practicaba el aborto debido a que no contaban con los avances de hoy en día se abandonaban a los niños después de nacer porque la madre no lo quería, en bebe contaba con alguna deficiencia o simplemente no contaba con los medios económicos para mantenerlo. La antigua sociedad romana aceptaba esta postura de abandonar a los niños a su suerte que en la inmensa mayoría de los casos morían por algún motivo y que un porcentaje mínimo era acogido por algún rico que no contaba con descendencia. Actualmente, en nuestra sociedad el aborto por motivos que no sean la por muerte del bebe o de la madre o a mal formación del feto y que la intervención sea en un corto periodo de formación del feto no es criticado por mucha gente excepto por la iglesia. Cuando el aborto esta fuera de estos márgenes, que creo que están recogidos por la ley del aborto, la opinión pública se divide en dos, unos están a favor del aborto y otros en contra de este. El dilema es que para unos no entra en sus valores éticos que una persona pueda decidir si su hijo vive o muere mientras que otros están de acuerdo sobre decidir si tener un hijo o no. Hay quien al llevar un determinado numero de días de gestación no lo considera vida y otros que cuando e unen el espermatozoide con el ovulo lo considera vida ya que empieza a crearse el nuevo ser.
    Yo no me decanto por ninguna de las dos opiniones ya que estoy de acuerdo con los postulados de una y de otra. Yo pienso que matar es un delito y que se considera vida cuando se unen los dos gametos, el masculino y e femenino. Por otro lado pienso que si una embarazada tiene una edad que le puede marcar toda su vida debido aun abuso o a algún error que ha cometido, no tiene porque vivir toda la vida con el error, ¿es que no tiene derecho a vivir su vida? y tener bebes cuando lo vea conveniente que no por un desliz o a metedura de pata, ¿vivir toda la vida amargada? Pues no señor, cada uno tiene que marcar su camino y dirigir su velero al puerto deseado.
    Por otro lado, pienso que lo que hacen estos médicos que metían los fetos en una trituradora es repugnante, eso si que tendría que ser condenado ya que estas personas no tienen escrúpulos y solo valoran lo material.
    En conclusión digo que dependiendo de cada caso estoy de acuerdo o no con el aborto.

  4. jadelatorre escribió,

    El aborto es uno de los temas a nivel médico más polémicos que existen. Ya sea por su legalidad o su ilegalidad el aborto siempre ha generado comentarios y protestas en diferentes sectores. Esto se puede apreciar perfectamente en los textos que vamos a comentar.
    En el texto de Dolores Cid “Tiempos peligrosos para las mujeres” podemos interpretar que su postura es a favor del aborto. Para ello alega la necesidad de modificar la ley de abortos de 1985 por estar anticuada y por atentar con la libertad de elección de la mujer. Según esta ley el aborto es legal cuando hay riesgo físico o psíquico para la embarazada, cuando el embarazo sea producto de una violación (dentro de las doce primeras semanas de gestación y cuando dicho hecho hubiese sido denunciado) , y cuando el feto sufra deficiencias importantes.
    Para solucionar el problema propone llevar a cabo un sistema de plazos.
    En mi opinión esta crítica tiene una buena parte de razón puesto que defiende la libertad de la mujer a hacer lo que desee con su cuerpo. Sin embargo, esta libertad no puede ser absoluta, pues si bien un sistema de plazos solucionaría el problema respecto a cuando se considera al embrión o al feto un ser humano, no resolvería aún todas las cuestiones, puesto que aunque el aborto se realice antes de que se considere al feto un ser humano completamente formado, seguirá siéndolo en potencia.
    En el texto de Juan Manuel de Prada “Pocas y viejas” se hace una crítica al aborto y sus defensores. Considera que se debe conseguir una “verdadera” libertad de elección mediante el establecimiento de ayudas económicas para que el embarazo no se convierta en una carga.
    Para mí, esta opinión posee cierta validez en cuanto que trata de defender una nueva vida en gestación y en cuanto a que propone que se establezcan apoyos económicos a las embarazadas. Pero encuentro ciertas cosas con las que no estoy de acuerdo.
    Por un lado, no me parece bien que utilice la “expresión pocas y viejas” mencionada por Miró i Ard_vol para a partir de ahí atacar deshonestamente a la figura de las concentraciones proabortistas. Tampoco me parece bien el símil que establece entre los que apoyan el aborto y los adoradores de Moloch.
    Al margen de esto, la idea principal defendida por Juan Manuel de Prada posee ciertas lagunas. La única solución que aporta son subvenciones económicas, pero no tiene en cuenta que el aspecto económico no es la única razón que puede hacer considerar el aborto, olvidándose así del estado físico, psíquico, de la embarazada o del feto, así como que la consecuencia del embarazo haya sido por causa de una violación, motivos todos ellos contemplados en la ley de abortos de 1985.
    En definitiva yo estoy a favor de mantener la ley de abortos del 85 realizando algunas modificaciones en cuanto a las restricciones en caso de violación siendo sólo necesario una confirmación médica ,si es posible , y de proporcionar ayudas económicas a las embarazadas.

  5. vane17 escribió,

    Sí, y no, estoy de acuerdo con el aborto, debe ser decisión de cada mujer si tiene o no a su hijo, sobre todo si es un embarazo de alto riesgo, ya que es sobre su cuerpo que toma la decisión. Una sociedad que prefiera un feto (proyecto de humano) a un humano ya formado es una sociedad verdaderamente lamentable, pues nadie prefiere el plano al edificio.
    Además, es muy fácil decir las cosas cuando uno no es el que las sufre, ¿de verdad crees que pensarías igual si fuiste una mujer violada, o si tu hijo va a nacer con malformaciones genéticas, o si tu vida corre peligro, tal y como le ocurrió a recientemente a una señora en Zamora, que por no abortar el cáncer la invadió, y ahora no sólo va a dejar huérfanas a las tres hijas que ya tenía, sino a la que nació y que será cargada con la culpa de ser la responsable de la muerte de su madre?
    Si la única forma de llamar a la gente contra el aborto es invocando sentimentalismos o creencias religiosas, pues estamos mal, porque no todos tenemos los mismos sentimientos o creencias.
    Además, los grupos que se oponen al aborto son grupos con doble moral, que se llaman defensores de la vida pero apoyan la pena de muerte, o prefieren que muera la madre. ¿Qué clase de defensa a la vida es esa?
    ¿Por qué no luchan con igual entusiasmo contra los verdaderos asesinos, los que matan hombres, mujeres y niños ya formados y crecidos?
    Es un tema polémico y controversial; de ahí que no tenga tal vez coherencia mis respuestas. Mis pensamientos son opuestos cuando me imagino abortando un hijo, y cuando me imagino que haría, si por ejemplo, yo o cualquier mujer fuera violada.

  6. gus07punisher escribió,

    Nos encontramos antes dos textos que defienden posturas totalmente contrarias acerca del aborto. En primer lugar se hace referencia a la ley que se dictamino en 1985 y que para quien no la haya leído, resumidamente acepta el aborto en tres aspectos: 1º que sea necesario para evitar un grave peligro para la vida o salud física o psíquica de la embarazada; 2º si el embarazo es consecuencia de un hecho constitutito de un delito de violación, previamente denunciado; y por último, 3º que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas.
    Las manifestaciones de las que hemos sido testigos en las últimas fechas tienen como finalidad el que se legalice el aborto, argumentando el “derecho” de la mujer a la “elección libre” y contraatacan exponiendo que la ley vigente es una ley anticuada.
    Después de leer la opinión de Juan Manuel de Prada, mi opinión se acerca más a su postura que a la de las proabortistas.
    Desde mi punto de vista, el aborto, independientemente de que se practique a las 12 semanas o a los 8 meses, es el asesinato de una persona. Muchos expertos no consideran que al feto durante el inicio de la gestación se pueda considerar como un ser vivo, eso ya depende de la moralidad de cada uno, donde considero que no debo entrometerme.
    Yo no me opongo en rotundo al aborto, mas estoy a favor de que se practique, pero siempre cumpliéndose la ley de 1985 ya que considero que los 3 enunciados que recoge son los tres casos en los que debería llevarse a la práctica este ejercicio.
    Se pueden recurrir a otras excusas como por ejemplo el embarazo no deseado debido a un problema del método anticonceptivo, en este caso, yo no lo considero relevante como para privar a un nuevo ser de vivir una vida.
    Para acabar les propongo un “juego”, respondan a la siguiente pregunta: si conocieras a una mujer embarazada, que padece sífilis y tiene 8 hijos. 3 de ellos son sordos, 2 ciegos y uno con retraso mental, ¿le recomendarías que tuviera un aborto?….si has respondido que si, acabas de matar a Beethoven.

  7. martatrabalonramirez escribió,

    El problema del aborto vuelve a estar de actulidad en nuestra sociedad y todo gracias a la movilización de un grupo de mujeres dispuestas a reafirmar su derecho a éste. Ahora bien, ¿tienen ellas razón al exigir más de lo aprobado en la ley del aborto de 1985?
    Dicha ley, admite la realización del aborto si el feto se encuenta en malas condiciones físicas o psíquicas, si el embarazo se ha producido debido a un hecho delictivo o si éste es un grave peligro para la vida y la salud física o psíquica de la embarazada.
    En mi opinión, estas mujeres piden un cambio demasiado radical. Me parece perfecto que se realicen estas iniciativas para hacerse escuchar, pero no hay que dejarse llevar por el impacto que éstas suponen y pedir más de la cuenta.
    Por una parte creo que toda mujer embarazada que se plantea el aborto, dispone de una serie de razones para ello y sean las que sean estoy segura de que para ella deben ser suficientes y buenas razones. También creo que si tachamos de egoísta a una mujer que se plantea el aborto, puede que estemos pecando nosotros de egoístas también al no pensar en ningún momento el por qué de su decisión, al fin y al cabo la que deberá hacerse cargo del bebé va a ser ella y no somos nadie para meternos en su vida.
    Pero, por otra parte, pienso en el bebé, estas mujeres realizan dicha movilización porque desean que se renueve una ley, un derecho, y ¿el derecho a la vida? ¿ese derecho dónde queda? el aborto destruye la vida de una criatura inocente e indefensa que no tiene voz ni nadie que la defienda. Por ello, despúes de estudiar los dos frentes, estoy a favor de que se revise y se renueve esa ley pero teniendo en cuenta que a partir del cuarto mes de gestación ya no hablamos de feto sino de ser humano.

  8. mariajosejimenez escribió,

    Decantarse por estar a favor o en contra del aborto es una decisión que requiere sopesar muy seriamente lo que conlleva cada una de las posiciones, tanto lo negativo como lo positivo. Creo que cada uno de los artículos expuestos es una radicalización de la posición que defiende, por lo que no estoy de acuerdo totalmente con ninguno de los dos.
    Por un lado, tenemos una crítica a la denuncia que se realizó a 25 mujeres que abortaron ilegalmente y la defensa de que toda mujer tenga derecho a abortar en cualquier caso. Personalmente, estoy de acuerdo con que se realice el aborto bajo determinadas circunstancias. Las contempladas en la ley del aborto de 1985 (que sea fruto de una violación, que el feto tenga malformaciones y que el embarazo pueda acarrear problemas físicos o psicológicos a la mujer o al niño) están entre ellas. Con la primera estoy totalmente de acuerdo, pues pienso que, poniéndose en el lugar de la afectada, es comprensible que ésta no quiera recordar que su hijo ha nacido de un hecho así. La segunda me parece positiva para la madre pero, especialmente, para el futuro niño, ya que tendría una vida de sufrimiento. La última de las razones puede que sea la que, posiblemente, más polémica pueda levantar, puesto que ¿hasta qué punto puede valorar un médico si el embarazo causa daños psicológicos a la madre o al niño? Creo que esto es algo que resulta difícil de determinar para cualquier persona que lo vea desde el exterior, ya que cada uno debe ser consciente de lo que le puede afectar y de sus posibilidades. Por ello, una mujer antes de abortar debe plantearse muy seriamente lo que va a hacer; si es capaz de darle una vida digna a su hijo y que esto no conlleve efectos muy negativos en la vida de éste y en la suya propia. Con esto me refiero a que, si se tienen medios para mantener al niño, la madre tiene una edad que le permita estar psicológica y físicamente preparada, etc, no se debe recurrir al aborto por simple “comodidad”. También hay que tener en cuenta que hay mujeres a las que su compañero o familiares no permiten que aborte, aunque ella se encuentre en una de las situaciones citadas anteriormente. Con esto estoy en desacuerdo, ya que, aunque haya quien intente defender lo contrario, la que verdaderamente se va a encargar del niño y tiene que valorar si está en condiciones de hacerlo o no es la madre.
    Por otra parte, está la parte moral del asunto, pues hay quien considera que a partir de la fecundación, o de los tres meses de gestación, o de los cuatro, etc, ya hay una vida, viendo el aborto como un asesinato. El escritor del segundo artículo defiende que no se debe permitir el aborto bajo ningún concepto; haciéndolo, por cierto, de una forma bastante irrespetuosa con las personas que opinan lo contrario. Este señor argumenta que se deben dar ayudas a las mujeres para que no aborten; sin embargo, no se trata sólo de lo económico, como he dicho antes, hay más factores que se tienen que tener en cuenta. Por lo tanto, creo que es mejor que se permitan los abortos antes de que ocurran cosas como las que a veces escuchamos en las noticias: recién nacidos abandonados en contenedores, muertos de frío en la calle, etc. Esto es lo que, a mi parecer, sí que no se puede permitir. Me parece incomprensible que haya personas capaces de hacer algo así, pero, sabiendo que las hay, es mejor el aborto que llegar hasta este punto.
    En resumen, pienso que hay circunstancias bajo las que se debe permitir el aborto; puesto que, de no ser así, puede implicar daños tanto al recién nacido como a la madre. Se debe realizar cuando no hayan pasado más de unos tres meses aproximadamente, es decir, antes de que el feto esté ya más o menos formado pues, si se puede hacer antes ¿porqué aguardar hasta llegar a ese momento? El aborto, aunque implique algo que (por lo menos a mi) no hace ninguna gracia, es decir, interrumpir el principio de una nueva vida, es preferible si evita daños de mayor magnitud una vez que haya nacido el bebé.
    En cuanto a los dos artículos que he comentado, el de la proabortista es extremista defendiendo su posición pero, al margen de que se esté de acuerdo con lo que dice o no, hay que reconocer que no lo hace de forma que insulte a nadie. Sin embargo, creo que el escritor del segundo artículo se dedica más a criticar e insultar a los que no opinan lo mismo que él que a defender su posición. Esto me parece muy mal, se deben defender las propias ideas lo mejor posible, pero hay que respetar las opiniones de los demás y comprender que no todo el mundo piensa lo mismo que tú.

  9. cgarciaramos escribió,

    Como bien se ha dicho, con estos textos, estamos ante las dos caras de una misma moneda y como en toda moneda no puede existir una cara sin otra.
    El primer texto se sitúa a favor de la práctica del aborto alegando el derecho de toda mujer a decidir su maternidad. Lo hace de una forma cercana de manera que todo el mundo puede llegar a entender lo que quiere decir. Entrando en el tema, creo que a parte del derecho que tiene la mujer a elegir su maternidad hay que tener en cuenta que se habla de una vida y que en el fondo lo que hacemos es truncarla. Sin embargo, es la madre la que se va a hacer cargo de esta vida ¿o no le debemos a nuestras madres gran parte de lo que somos ahora? Entonces, si una mujer no tiene la suficiente madurez o estabilidad económica, laboral o social no va a poder darle a ese bebé la vida que se le promete por mucha ayuda que ésta reciba.
    Creo que ninguna mujer aborta por gusto, creo que va contra el poco instinto natural que le queda al ser humano.
    A pesar de todo, estamos hablando de una vida.
    El segundo artículo, el escrito por Juan Manuel de Prada, se sitúa totalmente en contra del aborto. Es un artículo escrito con un gran dominio de la lengua (no se podía esperar menos) y es duro de entender. Hace unas comparaciones poco apropiadas y bastante irreverentes.
    La libre elección de las mujeres a la que se refiere en el artículo no está sólo en el hecho de abortar o no, comienza antes de que haya habido fecundación alguna; comienza con los métodos anticonceptivos. Pero éstos fallan o no has tenido la educación suficiente sobre el tema por lo que no has utilizado ningún método o no lo has hecho bien o eres demasiado joven para darte cuenta de esas cosas y es en esos caso cuando se plantea el problema.
    Creo que en vez de reformar la Ley del aborto de 1985 y hacer legal en cualquier circunstancia el aborto, se debería invertir ese tiempo y el dinero que a la seguridad social le costaría esa reforma en promover más campañas a cerca de la utilización de métodos anticonceptivos (enseñar cuales son, cuál es su correcta utilización, cuál es el más apropiado para cada situación, facilitarlos, etc.) y así evitar el problema desde la raíz.
    En definitiva, el aborto depende de la mujer, de la circunstancia en que llegue ese hijo, de su propia ética, etc. Nadie puede llegar a comprender el porqué de ésta acción si no lo sufre en su propia carne. Cada cual debe actuar de la manera que mejor le parezca: unas abortando, otros a favor, otros en contra…

  10. nievescanotorrente escribió,

    En el texto “Tiempos peligrosos para las mujeres” se exige una renovación de la ley del aborto de 1985, ya que ésta es inadecuada e insuficiente para la sociedad actual. Asimismo, las reivindicaciones feministas piden que la mujer sea la que libremente elija ser madre o no, acabando con la posición de inferioridad y de falta de autonomía que desde tiempos remotos ha ocupado.
    En el texto “Pocas y viejas”, en cambio, aparece la posición de Joseph Miró i-Ardvol, presidente de E-cristians, así como la opinión del autor de dicho texto acerca del tema del aborto. El autor, quien está en desacuerdo con el aborto, alega que las mujeres no eligen libremente la maternidad, sino que son arrastradas por las circunstancias adversas en la que se encuentran. Por lo tanto, si fuesen ayudadas y atendidas no considerarían la maternidad un problema.
    La diferencia clara entre ambos textos es que en el primero, se deja la decisión de abortar o no en la mujer; mientras que en el segundo, la decisión queda en manos de otros. También se pueden apreciar diferencias en la forma en que están escritos los textos: el primero es claro, directo y escéptico y el segundo, en oposición, se caracteriza por la demagogia.
    Sin embargo, ninguno de los dos textos ofrece medidas eficaces para solventar esta problemática situación.
    En mi opinión, creo que se debería elaborar una ley acorde con la sociedad de hoy día, en la que pudieran quedar, en la medida de lo posible, ambas posiciones conformes. Una ley en la que estuviera representado el pueblo sería la solución.

  11. Rosa García Molina escribió,

    Creo que estoy en lo cierto al decir que el aborto es un asesinato, pues es acabar con la vida de una futura persona.
    A pesar de esta afirmación, yo estoy a favor del aborto.
    Estamos viviendo una época en la cual las chicas mantienen relaciones sexuales con su pareja a muy temprana edad. Con lo de “temprana edad” me refiero a 13 o 14 años. Si una chica se queda embarazada a esa edad se le caería el mundo encima y en lo primero que pensaría sería en abortar. El aborto no es ningún juego, pero ¿de verdad pensáis que una niña con esa edad puede hacerse cargo de un bebé? Yo creo que no.
    Por otro lado está el caso en el que la mujer, después de haber tenido a su hijo/a, lo tira al contenedor (como a una simple bolsa de basura), lo abandona, lo maltrata, etc. En estos casos es mejor abortar cuando la persona que llevas dentro no siente nada y no dar lugar a esas atrocidades.
    Opino que no se puede tener a un bebé si lo odias antes de que nazca, lo único que se ganaría con eso sería el sufrimiento de un niño o una niña.
    También se puede dar el caso en el que el embrión posea algún tipo de malformación o enfermedad; pero en estos casos el aborto es legal.
    En definitiva, hay muchos medios para evitar el embarazo, pero si alguno de estos métodos falla y lo único que el espera a esa futura persona es sufrimiento, lo mejor es abortar.

  12. ascanio escribió,

    Aunque veáis mi logo, esta opnión es de Nazareth. Dixit:

    Siendo este un texto que afecta directamente a mi ética, debo exponer cada uno de mis pensamientos relacionados con este tema ya que, como mujer que soy, me veo en la obligación de defender mi derecho de decisión.

    Tras tantos años de lucha, por fin podemos llegar a sentirnos recompensadas, o al menos, podremos llegar a decir que solo nosotras decidimos sobre nuestro cuerpo. Pero el tema no acaba aquí, una vez comentado esto podemos afrontar el aborto desde dos puntos de vista: por un lado, nos encontramos la situación de una madre que por diversas razones sociales, económicas, laborales, etc., decide interrumpir el embarazo, y por otro lado, observamos como estamos denegando el derecho a la vida de un ser vivo.

    En fin, el aborto afecta a diferentes ámbitos de la sociedad, entre ellos: la política, la religión… Esto conlleva a un tira y afloja entre los diferentes puntos de vista existentes en la sociedad.

    Llegados a este punto solo cabe preguntarse ¿quién lleva razón?

  13. albagilabert escribió,

    El tema del aborto es un tema que esta en constante debate en nuestra sociedad. Habrá personas que estén en contra y otras que estén a favor, para gustos y opiniones, colores, pero lo que si sabemos es que no podemos juzgar a una persona por abortar sin antes conocer sus motivos y sin llegar a plantearnos aunque sea por un minuto, en que condiciones o que razones tendría esa persona para “matar” a su hijo, que es lo mas importante para una madre.
    Cuando las condiciones del aborto sean por peligro del feto y de la madre, por violación, es decir, por las condiciones que hay recogidas en la ley del aborto de 1845, creo que es algo positivo tanto para la madre como para el niño, si es el caso de malformación en el feto. En estas condiciones creo que sería una buena decisión, y aunque sea “matar” un hijo, que tampoco es así, porque si el aborto se realiza en los dos primeros meses, aunque para mucha gente sea matar un ser humano, según la ciencia es simplemente una célula, que después será una persona, pero que en ese momento es simplemente eso, una célula como otra de nuestro cuerpo, hay muchas condiciones en nuestra vida que nos pueden obligar de una forma indirecta a tomar esta decisión.
    También es verdad que aprovechando que se practiquen abortos, personas sin moral y con una frialdad increíble, son capaces de asesinar a una personita que ha crecido en su vientre durante 6 y 7 meses como en algunos casos. Es difícil de entender como algunas personas pueden llegar a pagar 10000 euros por matar a sus hijos y otras cobrarlos por matar a seres inofensivos a quienes no han dejado ni decidir.

    Es cierto que en muchos casos el aborto se practica de una forma ilegal cuando el feto ya esta muy avanzado, ya bien porque la madre


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